Monemvasia

Erigida sobre una impresionante roca con su famosa ciudad medieval, Monemvasía es un destino turístico singular cargado de historia.



Es una pequeña península en el este del Peloponeso unida al continente por una estrecha franja de tierra que constituye la única entrada a la ciudad. De ahí su nombre Monemvasía que en griego significa entrada únida (μονή, moni=única +έμβασις,émvasis = entrada). Es un conjunto urbanístico medieval único de un carácter romántico y cosmopolita a la vez. En la ciudad intramuros está prohibida la circulación de vehículos.


En 375 a. C. la roca sobre la que se erige la ciudad se separó de Lakonía a causa de un terremoto adquiriendo la forma que tiene hoy. Por su ubicación sobre un peñón y su trayecto histórico se le han atribuido diferentes apodos a lo largo de los siglos, tales como “el Gibraltar del oriente”, “el Castillo por encima de las nubes”, “la Ciudad Célebre” del Emperador Andrónikos II, “la ciudad salvada por los dioses”, “el Castillo de las flores”, “la flor de Monemvasia”.


Su excelente posición geoestratégica y su buena fortificación la convirtieron en un centro comercial importante que conoció su apogeo en la época bizantina llegando a tener 50.000 habitantes. Además su flota potente, sus productos famosos, como el vino dulce de Malvasia, y los privilegios que le fueron otorgados por los emperadores bizantinos justifican su nombre de Ciudad Celebre. Después de una breve ocupación papal, la ciudad estuvo bajo los Venecianos (1464) y los otomanes hasta 1821, cuando se liberó por los griegos siendo una de las primeras ciudades libres del Peloponeso.




Entrando por la única entrada de la villa el visitante inicia un viaje inolvidable al pasado, entre arcos y escalinatas e interesantes monumentos históricos. Es un núcleo urbano vivo que ha preservado intacto su ambiente medieval y su atmósfera romántica.

La ciudad amurallada se divide en dos partes, la villa baja, construida al nivel del mar con orientación sureste y la villa alta, construida en la parte más alta de la roca. Cada una está rodeada de su propia muralla.




Entrando en la Villa Baja a mano izquierda se encuentra la casa y el busto de Yannis Ristsos (1909-1990), el poeta de Romiosini originario de Monemvasía que fue premiado con el premio Lennin para la Paz. Siguiendo por el callejón bizantino que lleva al mercado y la plaza mayor nos encontramos con el antiguo cañón y la Iglesia bizantina de Jesús Elkomenos -una basílica de tres naves con cúpula y deambulatorio, con sus interesantes pinturas post-bizantinas y dos tronos de madera hechos, según la tradición, para el emperador bizantino Andrónicos II y su esposa- y la antigua mezquita del siglo XVI donde, actualmente, se aloja la collección arquelógica de Monemvasía. De aquí empiezan las ramificaciones hacia todas las partes de la ciudad. Dentro del castillo existen alrededor de 40 iglesias, entre las cuales destacan, la Virgen Mirtidiotisa (basílica de una nave con cúpula, del año 1700), la del San Nicolás (basílica abovedada de 1703), la Virgen Chrisafitisa del siglo XVII y la de Santa Ana de principios del siglo XVIII. Desde la parte baja de la plaza, que está cerca de la muralla exterior, se puede caminar hasta el Portelo, la única salida hacia la orilla rocosa del mar.




Subiendo una cuesta, de 15 minutos aproximadamente, el visitante llega a la Villa Alta que se llama Goula. Aquí quedan pocos restos de edificios de la época bizantina y post-bizantina, pero en la cima se erige la Iglesia de Santa Sofía, una construcción octagonal con cúpula que los investigadores identifican como el monasterio de la Odigitria, del año 1150. El cansancio de subir la cuesta es recompensado por las magníficas vistas sobre la villa baja, las murallas y el inmenso azul marino. El viento del Mar azota fuerte y te obliga a mirar hacia el sur, al cabo Maleas, dando la sensación de que eres el guardia de la roca que la protege de los piratas.




Monemvasía fue un privilegiado castillo que protegía a los buques mercantes que atravesaban el Mediterráneo oriental hacia el Mar Negro. Muchas veces estuvo asediada por piratas y corsarios. La piratería era un incidente diario durante los siglos XVI-XVII. Los buques piratas merodeaban en toda la costa mediterránea, entre las innumerables calas y cuevas de la costa que ofrecen un refugio ideal. Durante la ocupación otomana se dedicaban a la piratería hombres de todas nacionalidades y cultos, desde los habitantes de las islas griegas hasta los tunecinos, los venecianos, los sicilianos y los turcos. Los habitantes de Mani, al sur de Peloponeso, eran piratas también y vivían del pillaje y la piratería durante todo el siglo XVIII. A principios del siglo XIX, el nombre de barcos griegos que ejercen la piratería se multiplica hasta su represión por Kapodistrias, el primer Governador del nuevo Estado griego (1828).




Enfrente de la roca de Monemvasía existe el Puente (la Nueva Monemvasia), un centro turístico moderno y un puerto pesquero para las barquitas de los pescadores y los veleros. Aquí se fabrican los famosos dulces de Monemvasia, amigdalotá (a base de pasta de almendra). Agios Ioanis, un pueblo adyacente, es ideal para los turistas de playa donde puedan saborear productos y recetas locales.

En la ciudad intramuros puede elegir uno de los muchos edificios antiguos convertidos en lujosos hoteles o pensiones encantadoras. Además, podrá degustar los platos típicos de la zona en las tabernas tradicionales de Matoula, Kanoni y Marianthi.





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  • Yomero Reloaded

    que lugar tan chingon… +1000
    Y el de abajo es puto desde antes de que naciera Cristo

  • Mr Mojo

    estaria chingon poner una planta de maquinas de inyeccion para hacer recuerdos turisticos ó una granja para criar marranos, ya me imagino al @felpo nadando en su charco de barro